viernes, 27 de enero de 2012

La verdad que ahora esta todo mucho más que claro. Nunca me «quisiste más que mucho» como solías decirme. Solo eran palabras, porque simplemente estabas jugando conmigo. Te parecia divertido y alagador tener a una mujer detras tuyo. Sabías que me gustabas y me usaste. Pues tragate esto: Si pensabas que me ibas a tener atras tuyo todo el tiempo como perrito faldero te equivocaste. Madure, crecí y se darme cuenta de las cosas. No soy una nena de papi, ni de mamí. Se hacer con mis problemas lo que yo quiera. Se cuidarme y se arreglar las cosas. Supe cuando algo no me cuadraba y sí, no me hice a un lado. Admito que te seguí hablando, pero es que no pretendía que fueramos nada. Si yo no te gustaba podríamos haber sido amigos. Vos lo dijiste una vez: “Vamos a llegar a ser grandes amigos”. Pero no, sos un cobarde porque otra palabra no te define mejor. Tenías miedo de que el hecho de que me gustaras me volviera loca y enloqueciera por completo sin dejarte espacio, sin dejarte respirar hasta volverte loco a vos también. Pues, querido amigo no se quien esta más loco acá. Yo por querer quererte y hacerte feliz o vos por creer que eres el centro del mundo y tenía que sí o sí caer rendida a tus pies. No te odio, pero tampoco quiero saber nada más acerca de vos. No mereces mi amor y mucho menos mi amistad. No podría verte nunca más a los ojos porque con aquellos me mentiste enfrente de mis narices y no se te movio ni un pelo. Insensible. No se que te había visto, pero ahora no lo veré nunca más. ¡Genial! Ahí conseguiste lo que querías. No te olvide, pero voy a dejar de “romperte las bolas”. Me hice a un lado, haber que tan bien te va ahora en tu nueva vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario