Intente con todas mis fuerzas reprimir las lágrimas en mis ojos. No quería mostrarme débil ante todos. Note mi celular resbaladizo, por el sudor de mis manos, junto a mi oído. Un escalofrío me había recorrido toda la columna vertebral. El oír su voz me había puesto los pelos de punta, y la piel de gallina. Jamás llegaría a comprender porque aún seguía causando ese efecto en mi. Había pasado tanto tiempo desde la última vez… Cerré mis ojos con fuerza, y del mismo modo apreté el celular contra mí. Tragué saliva a duras penas. Un nudo en mi garganta me impedía hablar. Solo había escuchado un “hola”; y ahora, segundos después sin responder, escuchaba el sonido del tubo diciéndome que lo había echado todo a perder. Me había cortado, y no tenía ninguna otra oportunidad de decirle: te extraño.


Gracias sofi por tu comentario!! me alegra mucho que te guste mi blog y que sea de ejemplo para vos, me puso muy contenta leerlo! te mando un beso enorme.
ResponderEliminar