sábado, 17 de marzo de 2012




Intente con todas mis fuerzas reprimir las lágrimas en mis ojos. No quería mostrarme débil ante todos. Note mi celular resbaladizo, por el sudor de mis manos, junto a mi oído. Un escalofrío me había recorrido toda la columna vertebral. El oír su voz me había puesto los pelos de punta, y la piel de gallina. Jamás llegaría a comprender porque aún seguía causando ese efecto en mi. Había pasado tanto tiempo desde la última vez… Cerré mis ojos con fuerza, y del mismo modo apreté el celular contra mí. Tragué saliva a duras penas. Un nudo en mi garganta me impedía hablar. Solo había escuchado un “hola”; y ahora, segundos después sin responder, escuchaba el sonido del tubo diciéndome que lo había echado todo a perder. Me había cortado, y no tenía ninguna otra oportunidad de decirle: te extraño.

1 comentario:

  1. Gracias sofi por tu comentario!! me alegra mucho que te guste mi blog y que sea de ejemplo para vos, me puso muy contenta leerlo! te mando un beso enorme.

    ResponderEliminar